Vero es argentina y hace casi tres años vive en Tiana, un pueblo a 30 minutos de Barcelona. No se fue escapando de nada: su vida en Argentina estaba bien. Se fue por curiosa. Esta es su historia, contada con sus palabras.
Por qué me fui sin tener ningún miedo
Mi nombre es Verónica Sol Piñeiro, soy argentina y actualmente vivo en Tiana, un pueblo de Cataluña situado a unos 30 minutos de Barcelona. Vivo acá desde hace tres años y, con el tiempo, este lugar se fue convirtiendo en mi casa.
La verdad es que me fui por curiosa. 😂 Siempre tuve claro que quería vivir esta experiencia alguna vez en mi vida. Y, hablando desde el corazón, sentía que el lugar donde estaba no era mi lugar en el mundo. Pero tampoco sabía si, cuando llegara al lugar al que me iba, iba a sentir lo mismo.
Lo curioso es que mi vida estaba de diez. Tenía a mi familia, mis amigos, trabajo y vivía con Taiya, mi perra y mi gran compañera. No me estaba escapando de una mala vida. Simplemente sentía que necesitaba descubrir qué había más allá.
No tenía miedos. ¿Qué loco, no? 😂 Pero realmente no tenía miedo. Estaba completamente ansiosa y feliz por vivir esta experiencia. Tenía muchas ganas de conocer, de empezar de cero y de descubrir qué podía pasar.
Mis primeros días, casi de cuento
Mis primeros días fueron casi de cuento. Imaginate: estaba finalmente en el lugar en el que había querido estar durante tanto tiempo. Eso sí, viviendo en una habitación mini mientras buscaba un piso para mí.
En mi cabeza tenía un plan y estaba decidida a cumplirlo: conseguir un piso para mí sola donde aceptaran a Taiya, que todavía estaba en Argentina. En el mundo real, en cambio, me decían que estaba loca. Que acá se compartía piso, que conseguir algo para mí sola iba a ser muy difícil y que, si no me gustaba, siempre podía volver.
Y yo pensaba: “Dale, loco. Se puede y se los voy a demostrar”. 😂
Y lo conseguí. Al mes de llegar encontré un piso para mí y, además, aceptaban a Taiya.
Otra cosa que me sorprendió muchísimo y que todavía me sorprende es el nivel de algunas costumbres y adicciones que hay. Hay gente que se desayuna una birra, mientras se fuma un pucho y juega a una maquinita en un bar. 😂
El momento en que se terminó el cuentito de Disney
Me quedé sin trabajo porque no me pagaron ni el primer mes ni el segundo. Como veía que la situación no se solucionaba, decidí irme porque ya no tenía más dinero. Y lo peor es que jamás le conté a mi familia lo que me estaba pasando.
Hacía frío, estaba en el piso que alquilaba, pero no tenía agua caliente porque no podía pagar la garrafa de gas. Tampoco tenía comida. Hasta llegué a sentir dolor de panza del hambre.
Y ahí me dije: “No, listo. No puedo más. Necesito ayuda“. Qué miedo da pedir ayuda, ¿no? Pero hablé. Pedí ayuda. Y, a partir de ahí, poco a poco, todo empezó a acomodarse.
Empezaron a aparecer ofertas de trabajo y pude salir adelante. Trabajaba toooooodo el día. 😂 Hasta que, con el tiempo, entré a trabajar en un local donde me hicieron contrato. Dejé todos los demás trabajos y, de a poco, volví a acomodar mi vida.
Llegó con 4.000 € de ahorros. Consiguió trabajo a la semana de llegar.
Lo que extraña y lo que la sorprendió para bien
Estoy tan a gusto acá que, a veces, siento que no extraño nada. Pero sí, extraño tener a mis amistades cerca y, sobre todo, la forma en la que festejamos las fiestas en Argentina. La Navidad, el Año Nuevo… los argentinos somos hermosos para eso. 😂
Y algo que me sorprendió muchísimo para bien fue la gente. Me cansé de escuchar que los catalanes y los españoles eran cerrados o distantes. Para mí fue todo lo contrario. Encontré gente increíble, personas que me ayudaron muchísimo y que me hicieron sentir bienvenida.
La verdad, no sé qué haría distinto. Creo que haría prácticamente lo mismo. Incluso las cosas que salieron mal me dieron experiencia, aprendizaje y me ayudaron a convertirme en la persona que soy hoy.
Su consejo para quien está por comprar el pasaje
Que se escuche a sí mismo, porque muchas veces las personas que nos rodean tienen sus propios miedos y, sin querer, nos los transmiten. Nos ponen límites que quizás nosotros nunca nos habíamos puesto.
Si realmente sentís que querés vivir esa experiencia, animate. No significa que todo vaya a ser fácil. Vas a tener días increíbles y otros en los que vas a querer mandar todo al carajo. 😂 Pero también vas a descubrir de qué sos capaz cuando no tenés a nadie más que a vos mismo para resolver las cosas. Y eso vale muchísimo.
Te lo dice una persona que llegó sola con una valija pequeña y el día que le toca ir a Argentina de vacaciones, tiene que llevar un cochecito de bebé. No hay límites. 🤣
“Vas a descubrir de qué sos capaz cuando no tenés a nadie más que a vos mismo para resolver las cosas.”
Verónica, argentina en Tiana, Cataluña
Vero no tuvo miedo antes de irse, pero sí lo tuvo el día que no le quedó nada. Pedir ayuda en ese momento fue lo que la sostuvo, y eso es tan parte de la historia como el final feliz.
¿Ya estás viviendo esta experiencia afuera? Contanos tu historia en los comentarios o escribinos: armamos juntos tu crónica.